sábado, 14 de mayo de 2016

Mis experiencias con los servicios de música por streaming

Sí, he vuelto. Primeramente porque estaba aburrido; y en segunda, porque este bloguete ya necesitaba un cambio de imagen, así como un ajuste al horrible sistema de comentarios que estaba previamente, así que decidí migrar toda esa sección a Disqus. 

Como el título lo dice, esta vez vengo a hablar del streaming. Muchos sitios de tecnología han escrito de sus aparentes ventajas y desventajas en bonitos cuadros comparativos, pero, ¿qué tal desde el punto de vista de un usuario cotidiano? He aquí mis puntos de vista.

Spotify, el rival a vencer
Transmisión a otros dispositivos en Spotify
Comencemos por la opción más popular, que es Spotify. Tiene un modo gratuito (con sus respectivos anuncios), tiene casi todo lo que buscas en cuanto a música e infinidad de playlists que sin duda atraen al grueso de usuarios de contenido online. Vamos, el único modo de que jamás hayas oído hablar de Spotify es viviendo en una cueva. Pasando al aspecto técnico, usa una tasa de 160 Kbit/s para usuarios gratuitos, y 320 Kbit/s (descargable para móviles) pagando 99 pesos al mes, ambos en formato ogg, y una vez dentro tendrás acceso a más de 30 millones de canciones. Algo que me encanta de Spotify es su compatibilidad con infinidad de dispositivos y sistemas operativos, y tiene una opción llamada "Dispositivos conectados", con  la cual puedes brincar de un aparato a otro y continuar reproduciendo tu música sin interrumpirla, y aparte puedes usar cualquiera de ellos como control remoto para el que esté tocando música. Relacionado a esto, es de los pocos que cuenta con un reproductor nativo para Windows, Mac OS y Linux, lo cual es de agradecer, ya que no siempre es ideal tener tu música reproduciendo en el navegador web. Del lado de los móviles cuenta con su propia app para Android, iOS y Windows Phone, y acá viene su gran fortaleza, ya que de lejos, Spotify tiene el mejor reproductor de música por streaming. Aparte de las funciones básicas, tiene opción de reproducción gapless, crossfade, integración con Last.fm y sesiones privadas, así como una intefaz bastante limpia, intuitiva y bastante responsiva. Sobre las playlists, podrás encontrar gran variedad de listas creadas por usuarios, otras en las que podrás colaborar, y finalmente, las que se van adaptando a cierta situación, como las listas para correr. 

La calificación sólo se activa en modo Radio
Dentro de sus aspectos negativos están la incapacidad de poder complementar la biblioteca músical en el teléfono con canciones que no están en el catálogo (si bien puedes reproducir tu música guardada en una computadora, sólo puedes usar la biblioteca de Spotify), y muy especialmente sus recomendaciones, las cuales he encontrado cada vez más terribles, así como la poca retroalimentación que le puedes dar para tratar de mejorarla. El único modo de calificar canciones es creando una radio, y los descubrimientos semanales rara vez te dan algo interesante. Spotify es ideal si ya traes una noción de lo que quieres escuchar, o si buscas una lista de éxitos para ponerte al día.


Apple Music en Android
De ahí nos saltamos a su competencia, Apple Music. Con relativa juventud (ni siquiera ha cumplido el año), y apoyada en sus usuarios de iDevices, es una de las plataformas que mayor crecimiento está presentando. No tiene modo gratuito y su suscripción cuesta lo mismo que Spotify (99 pesos) tras un periodo de prueba de tres meses. En el aspecto técnico, usa formato m4a a 256 kbps para audio, y en video usa m4v (si alguien tiene referencia del bitrate, se lo agradecería), y puede ser reproducido desde iOS, Android y cualquier máquina con iTunes. Apple Music tiene el respaldo de la compañía de Cupertino, así como los años que tiene vendiendo música digitalmente, lo que se traduce en un catálogo de más de 37 millones de canciones, siendo la clara vencedora en ese aspecto. Tuve el chance de probarlo mientras hacía las reseñas de Taylor Swift, y puedo dar fe de que tiene casi todo lo que se te ocurra, y si no se encuentra, puedes subirlas desde tu computadora a tu cuenta de iCloud; también, y si has comprado música en su tienda, podrás encontrar disponibles dichas canciones. Cuenta con playlists, pero a diferencia de la mayoría de sus rivales, cuenta con listas curadas por expertos musicales, así como una radio con DJ's, Beats 1, lo que ofrece un "toque humano", ya que estas no se generan por algún algoritmo, que también arrojaba buenas recomendaciones, por cierto. Apple Music cuenta con otro as en la manga: las exclusivas. Parecido a Netflix o Amazon, lo que la empresa busca es tener contenido que no encontrarás en otras plataformas y forzar a usar el servicio, tales como a la ya citada Swift, el nuevo álbum de Drake o videos que no podrás ver hasta ya pasado algo de tiempo. Y mucho ojo con esto, porque va que vuela para hacerse algo cotidiano en el negocio de música.

Dentro del aspecto negativo, tenemos la navegación. Es muy bonito el diseño y demás, pero la experiencia de buscar música en el catálogo es horrible a más no poder, y es fácil perderte en ella, tanto en móvil como en iTunes. Recuerdo haber estado buscando un videoclip por minutos sin éxito, hasta que empecé a dar clic por doquier y finalmente llegué sin saber cómo; y en la aplicación de Android el regresar al inicio me fue imposible en su momento, aunque eso fue en una versión de hace dos meses, por lo que no sé si se haya corregido (recordemos que está en beta aún). También, hay que mencionar que si te descuidas por un momento, iTunes puede sincronizar de la nada toda tu música de la PC con iCloud y causar un desastre con tu biblioteca musical (al menos visualmente desde el reproductor). Por último, muchas de esas exclusivas tienen fecha de caducidad, ya que pasadas unas semanas son liberadas a otros servicios. Apple Music está pensada para aquellos que tienen un vínculo fuerte con los productos de la manzana, así que si no eres uno de ellos, debes pensarlo dos veces. 

Como algo anecdótico, y contrario a lo que presume la plataforma, no tienen toda la música de Taylor Swift, ya que Red sólo la tienen en karaoke (WTF).


Modo "Voy a tener suerte" en Google Play Music
Google Play Music tiene ya unos años, pero da una sensación de que no puede despegar del todo. No tiene modo gratis, cuesta los mismos 99 pesos que Spotify y Apple Music, su bitrate es de 320 kbps, tiene casi el mismo catálogo de Spotify y está disponible para Android, iOS, y PC vía navegador. Sin embargo tiene algunos distintivos, siendo uno de ellos la variedad de opciones para complementar tu biblioteca musical. Si Play Music no tiene alguna canción para reproducir en streaming pero la tienes localmente,  puedes subir hasta 50000 canciones a la nube; otro modo de agregar contenido es comprando esa canción vía Play Store, lo que ocasionará que aparezca en tu biblioteca para reproducir o descargar en MP3 dicho tema; y mi opción favorita: poder usar tu biblioteca local en el teléfono y descargar temas adicionales para complementarla y reproducir tu música en una lista unificada. Esa última opción es mi razón principal para usar este servicio, ya que donde más oigo música es en el teléfono, y buena parte de ella está en formato FLAC, por lo que no tengo que subirla a internet y degradarla para tenerla disponible (tengo que hacer notar que mi teléfono soporta audio Hi-Res, por lo que puede no funcionar para todos). Su otra ventaja es en las recomendaciones, ya que de todos los servicios que he usado, Play Music es la que me ha dado las mejores sugerencias. Al poder calificar todas las canciones positiva o negativamente, y combinado con la lista de "Probar suerte", puedes irle dando idea al algoritmo de qué es lo que te gustaría escuchar hasta que de repente parezca que te ha leído la mente.

Inconsistencia de UI en Play Music
Lo malo es que tiene muchas fallas, siendo el principal la interfaz, tanto para navegador como para móviles. No puedo creer que un servicio que tiene poco más de 4 años, se ha preocupado poco o nada por la funcionalidad y personalización de su servicio, y se nota más cuando la comparas con su competencia. Incluso en la configuración, tienes poco que hacer, ya que solo hay apartados de cache, sincronización de carpetas y ya, pero nada para ajustar calidad de audio, crossfade, gapless o similares. Y qué decir de la aplicación de Android, ya que puede duplicar canciones, hacer un desastre con tu biblioteca (el único modo de lograr hacer que tu música almacenada en el teléfono y la que descargues coexistan entre sí es la de crear una lista aparte de las que te faltan y bajarlas, y luego reproducir todo aleatoriamente), tocar canciones a las que les diste like pero jamás integraste a tu música, o simplemente perder las carátulas de los álbumes. Otro asunto de notar es que no hay muchas listas creadas por usuarias, y para colmo las que se encargan de principales éxitos parecen sacadas del año pasado. Finalmente, y para los usuarios de Chromecast, la experiencia es inconsistente, ya que no puedes reproducir música comprada y de tus listas a la vez, ya que se pasma.


Tidal en Android
Finalmente tenemos a Tidal, la plataforma de Jay-Z que tiene como característica principal el de enviar música en formato loseless, por lo que tienes que pagar 100 pesos más que la competencia (también hay una opción en calidad estándar, pero la que vale la pena en teoría es la suscripción Hi-Fi). De entrada tiene una ligera desventaja en cuanto a contenido, porque con 25 millones de canciones se queda atrás de la competencia, aunque de cierto modo lo compensa con sus exclusivas, así como con listas curadas, multiplataforma y algunas configuraciones básicas de audio. 

Mi apartado para  Tidal puede ser muy corto, pero es que no encuentro algo que pueda hacer que el usuario promedio se decante por su servicio. Para comenzar, necesitas un buen equipo y audífonos/bocinas para disfrutar música en formato FLAC, así como muchísimo almacenamiento en un smartphone para descargar canciones de 25/30 MB cada una. Retomando lo de la disponibilidad de canciones, puede ser que una de cada 10 canciones que busques no la encuentres, todo depende del artista o género. Finalmente, su losa es el precio, ya que para la mayoría el audio en 256/320 Kbps puede ser más que suficiente y no valdría pagar de más.


¿Qué podemos concluir de todo este rollo mareador? No hay servicio perfecto, sólo opciones que se adecuan a las necesidades de cada uno. Si tuviera que mezclar lo mejor de todas ellas, me quedaría con lo siguiente:

- La interfaz y multiplataforma de Spotify
- El catálogo de Apple Music
- Las recomendaciones y la capacidad de concentrar música de Google Play Music
- El audio loseless de Tidal

No tomé en cuenta a otros servicios como Deezer, ya que no lo he usado y tampoco conozco a alguien que tenga cuenta con ellos. Como mencioné al comienzo, son experiencias personales.


Espero les sea de utilidad en algo. Saludos.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Un vistazo a Taylor Swift - Parte III: Actualidad

En la vez pasada nos quedamos en el cómo la carrera de Taylor Swift logro llegar hasta la estratosfera, y una vez recorrido ese tramo por fin nos podemos posicionar en su actualidad. Para cerrar esta triada de reseñas, hoy toca hablar del que probablemente sea el álbum que más haya dado de qué hablar de los 5. 


Leer: 

1989 es un disco experimental, porque Swift decidió tirar una bomba nuclear sobre su pop-country para poder ir en un modo full pop. También lo es polémico, porque comenzó una guerra personal contra los servicios de streaming, para finalmente favorecer a Apple en una decisión sospechosa para muchos. Y es debatible, porque muchos consideran que hay álbumes que están por encima del de la nacida en Pensilvania, Estados Unidos. Sin más que decir, es hora de la verdad.

Comenzamos por Welcome to New York, un tema donde Swift nos cuenta sus experiencias de vivir en dicha ciudad, así como el cambio que le da el estar lejos de los reflectores de California. Por desgracia, se echaron de menos los buenos inicios otorgados en los tres discos anteriores, pero Blank space recompone el camino con una muy divertida sátira hacia algo de lo que se burlan constantemente de ella: sus romances múltiples y fugaces. Cuando inicia Style, te topas con algo prometedor en cuanto a sonido, pero la letra en la parte central arruina un poco ese momento. Podremos estar en una nueva etapa, pero tenemos algunos vestigios de la Taylor Swift pre-1989 en forma de flashbacks y dramatismo, acompañados del tono serio de Out of the woods, siendo uno de los temas mejor logrados del disco, aun a pesar de que es un poco repetitiva y muestra un gusto extraño por incluir a Diciembre en su música. All you had to do was stay es otra de las canciones de despecho usuales de Tay, pero en una nueva envoltura. Shake it off viene a sacudirnos un poco después de tanta tranquilidad con otro tema que está claramente dedicado a sus detractores, siendo el máximo estandarte y la canción más llamativa de esta producción. Seguimos con I wish You would, mientras momentáneamente parecemos ir a los 80 con esos tonos empalagosos (curioso, porque los críticos de música dicen que 1989 es un homenaje a los 80's y esta es la única canción que, al menos para mí, se acerca a ese feeling). Bad blood se sale un poco del script, pero hay que resaltar que sin la intervención de Kendrick Lamar (que por desgracia no se puede hallar en el disco), esta pista es altamente prescindible. Wildest dreams, al contrario de lo que se pudiera pensar por el título, es una melodía bastante suave, pero demasiado girly para mi gusto. How you get the girl se siente como un tema de sus inicios, sólo que sin el country acompañando la letra. This love muestra un lado que espero en el futuro se explote más, ya que las baladas parecen acomodarle bastante bien, y no siempre va a poder andar cantando temas que ya no parecen acomodarle a su edad. I know places parece ser otro tema inspirado en su vida, tratando de buscar un lugar donde los medios no intervengan en sus relaciones de pareja, todo contado en tonos que van entre la balada y el electro pop. Clean finaliza el viaje tirando el ancla en forma suave, pero a la vez parece referirse a alguien una vez mas. 1989 fue una especie de reboot para Taylor Swift, ya que tuvo que labrar un camino en la vía del pop; pero a la vez hay momentos donde te da la sensación de que son las mismas temáticas que ha manejado desde sus inicios, sólo que re-adaptadas a dicho género. Respondiendo a los cuestionamientos sobre si merecía ganar los Grammy a mejor álbum pop y (sobre todo) del año, la respuesta es No. Aunque los swifties no lo quieran aceptar, actualmente en las tiendas de discos hay mucho mejores propuestas que la ofrecida por ella, varias que incluso no pasaron el corte final del jurado por motivos conocidos sólo por ellos.

Calificación: 8.0 de 10


Siendo una persona que comienza a rondar la barrera de los 30 años, Taylor debe replantearse muy bien qué es lo que va a querer narrar en sus canciones en un futuro: si historias de amor y despecho juvenil, o por fin se atreverá a dar el paso definitivo a algo más serio que haga que se gane el respeto de sus mas fieros detractores. De igual manera, debe de considerar su política desigual de cara al streaming. En un mundo donde todo está ahora en Internet, no puede ofrecer su más reciente producción sólo en un lado e, irónicamente, no tener Red más que en karaoke (cof Apple Music cof); o de plano banear su discografía de Spotify sin una justificación convincente. No estoy en contra de las exclusivas, ya que se han vuelto algo común en el apartado de video, pero tener que estar suscrito a dos servicios o más de música para oír su discografía completa es ridículo. Al fin y al cabo, eso que se les niega a los usuarios por la vía legal, lo acabarán consiguiendo en los torrents.

A propósito, y como un breviario cultural. Resulta que aquellos extraños que mencionaba y que tanto detesté que incluyera en sus canciones no eran tan desconocidos. Me dediqué a investigar y resulta que muchas de las referencias (algunas explícitas y otras no tanto) iban a unos tales Joe Jonas (Forever & Always), Camille Belle (Better than revenge), John Mayer (Dear John), Jake Gylleenhall (The last time), Taylor Lautner (Back to December),  Conor Kennedy (Begin again), o Harry Styles (Out of the woods). Así que la fama de escribir sobre sus propios rompimientos sí era cierta, jaja. Pero regresando al tono serio, espero esto haya visto su final.

Como conclusión, puedo decir que fue una experiencia interesante y en momentos entretenida. Taylor Swift es una cantante con mucho potencial aun oculto, y para mí, la llave de sus años por venir está en la balada y el pop bien elaborados, siempre y cuando ya estén acompañados de letra madura (por favor, suplico por esto), ya que en los últimos tres discos nos dio buenas muestras de lo que podría hacer con algo así. O igual y su próximo hit esté en la senda EDM y de la mano de Calvin Harris, nunca se sabe xD. 

Por último, esta es la lista de canciones que me llevo de la travesía:



1- Fearless
2- You belong with me
15- This love







Apuesta cumplida, Sir Charles.